25.5.17

Fujifilm: recortes en la gama Superia

Al parecer, Fujifilm habría iniciado ya recortes en la producción de películas negativas en color de su línea “Superia” en 35 mm para aficionados.

Según una nota oficial de Fujifilm UK:

“La [película] Fujifilm Superia 200 dejará de ser producida tan pronto se agoten los stocks actuales, y ello en todas las configuraciones y numero de exposiciones (135-36 y 135-24). La Superia 400 en 24 exposiciones [135-24] será discontinuada cuando se agote. [al tiempo que] la de 36 exposiciones [135-36] continuará. Las Superia 800 y 1600 ya están discontinuadas y fuera de stock. La Fujicolor C200 será la oferta disponible en 200 ISO.
La consolidación [sic] de película fotográfica tendrá lugar a nivel mundial; sin embargo, las películas afectadas dependerán de los mercados, regiones y disponibilidad”.


Una Fujicolor no es una Superia, pero esa C200 –que de momento permanece en el catálogo– tiene un precio muy interesante © Valentin Sama

Aunque el ambiguo párrafo final hace que nos quedemos sin enterarnos acerca de cómo afectará eso a “regiones y mercados” como España, lo que está claro es que más emulsiones de Fujifilm, bien pasarán pronto a la historia, bien ya lo han hecho… tan callando.

En más de una ocasión he sido muy crítico con Fujifilm –al igual que en su momento con Kodak– cuando he entendido que así debía serlo, y especialmente al dejar de producir la primera el material instantáneo FP-100c, dejando tirados a multitud de usuarios profesionales con sus chasis para cámaras analógicas ya inservibles mientras que en Fujifilm siguen obteniendo pingües beneficios con su otro producto instantáneo, el Instax (1).
En el caso de estas Superia, la decisión tomada –dejando a un lado la ambigüedad ya citada– la veo bastante lógica. Me explicaré.

De momento, permanece la Fujifilm Superia X-TRA 400 en 135-36


Por un lado, si se sigue disponiendo de la Superia X-TRA 400 135-36, parece que mantener producción y stocks en 135-24 no tendría mucha lógica en un mercado no tan boyante en consumo como antes. De la misma forma, las sensibilidades de 800 y 1600 ISO parecen un tanto exóticas hoy en día cuando una parte de los aficionados que antes consumían esos productos se ha pasado a cámaras digitales más o menos compactas que ofrecen extremos de índices de exposición varias veces superiores.

Lo más interesante es que se asegura que –entiendo que por el momento, claro– sigue la producción de la Fujicolor C200 una película negativa en color de alta calidad que se ofrece a un precio asumible. De hecho, todas las fotografías realizadas en mi todavía reciente artículo sobre la LOMO LC-A están realizadas con esa película.

Fujicolor C200. LOMO LC-A © Valentín Sama

Fujicolor C200 LOMO LC-A © Valentin Sama
¿Podemos seguir usando satisfactoriamente nuestras cámaras clásicas para película de 35 mm con tan solo las Superia X-TRA 400 135-36 y la Fujicolor C200 y ello sin pensar en otras marcas? Pienso que la respuesta es afirmativa, ya que cámaras tales como las Rollei 35, Minox 35, Olympus XA, LOMO LC-A, Cosina CX-2 y las Olympus “Miú”, por sus sistemas de obturación y diafragma no ofrecen capacidad de corte –antes de sobreexposición– a pleno sol más que hasta 400 ISO, y las SLR clásicas suelen disponer de ópticas f/2 o más luminosas en muchos casos, por lo que con 400 ISO nos apañaríamos.

Fujicolor C200. LOMO LC-A © Valentín Sama


Podría citar y voy a hacerlo, la opción adicional de las emulsiones "Pro" Fujicolor 160S y 400H, pero tras la reciente introducción de la cámara digital de formato medio Fujifilm GFX 50S con su correspondiente juego de “filtros emuladores”, estoy razonablemente convencido de que las cabecitas pensantes de la firma ya han puesto fecha límite a muchas si no a todas las emulsiones “Pro” de la misma.

© Fujifilm


En cuanto a precios, los de la Fujicolor C200 son bastante tentadores, y al efecto he compilado una tabla simplificada:

  • Fujicolor C200 135-36: 3,50 €
  • Fujicolor C200 135-24: 2,50 €
  • Fujicolor Superia X-TRA 400 3 x 2: 13,80 € (unidad a 4,60 €)
  • Fujicolor PRO 400H 135-36: 9,10 €
Otras ofertas, de AgfaPhoto (2), Kodak y Lomography –siempre en negativo en color 135-36– se mueven entre los 2,89 € (Kodak Colorplus 200) y los 13,90 € (Kodak Portra 800)

Vamos... que "podemos ir tirando" y nunca mejor dicho.

Una película a un precio muy asumible, que no se encuentra en todos los establecimientos especializados. © AgfaPhoto



(1) En algunos establecimientos especializados todavía se encuentra este material y de hecho allí aseguran que se les ha dicho que "sigue" en producción a pesar de la nota oficial en sentido contrario, solo disponible en japonés. Ver "traducción" al español por Google Translate
(2) Me llama la atención que esta marca, aunque con distribución en nuestro país, no se encuentre en todas las tiendas especializadas

20.5.17

Casi, cien años fotografiando con cámaras Leica

Una vista de una de las salas © Valentín Sama
El título oficial de la exposición es "Con los ojos bien abiertos – 100 años de fotografía Leica", pero lo que allí se expone es el resultado de que hace aproximadamente 92 años los fotógrafos descubriesen las posibilidades de la Kleinbildfotografie, la fotografía con el formato miniatura "KB" de 24 x 36 mm introducido por la firma Ernst Leitz ya en cámaras de serie. (1)

Si bien es falaz el argumento en el sentido de que "hasta entonces los fotógrafos solo podían usar grandes y pesadas cámaras de placas", pues ya existían numerosos modelos para formato medio de tipo "folding", especialmente ligeros y portables, el hecho de poder realizar hasta aproximadamente 36 disparos si recargar película y la gran profundidad de campo ofrecida por el sistema fueron determinantes para su éxito.
 A ello se añadía el bajo precio del soporte, y no puedo dejar de sonreírme al haber leído por ahí –en algún diario de gran tirada– que la Leica en aquella época era una cámara "barata": un modelo estándar costaba el equivalente al sueldo de 458 horas de trabajo de un trabajador medio. Pero... sigamos.


La cronología de la historia de Leica con al menos dos errores de bulto... © Valentín Sama

Y una vez salvados los escollos de una cierta información errónea y quizá tendenciosa en la cronología de la que presume el frontal con el que abre la exposición, solo querría destacar unos pocos puntos.

Estamos ante una exposición simplemente magnífica, y casi seguro que los dos años que lleva recorriendo mundo antes de recalar en la tercera planta de Fundación Telefónica han servido al comisario Hans-Michael Koetzle para refinar y ajustar la maqueta. La disposición es –siempre en mi opinión– soberbia, con paneles de alto contenido didáctico y amplio espacio para la contemplación de las imágenes.

La exposición se adapta bien a la visita tanto por parte de los menos familiarizados con "el hecho Leica" como por parte de los más expertos. Quizá estos últimos necesiten de más de una de esas visitas para sacar todo el jugo a la muestra. Porque por un lado, se pueden encontrar allí las más típicas y tópicas imágenes, desde la del Che de Korda (ligeramente trepidada), pasando por la de  “Railowsky” (“Behind the Gare St. Lazare”) fruto de un fuerte recorte del negativo por parte de Cartier Bresson, hasta la un poco cansina ya "del miliciano de Capa", por cierto una copia de época, nada menos...

 La imagen y su cartela "camuflada" © Valentín Sama

Como puede verse en la famosa imagen de arriba, las cartelas están realizadas en el mismo tono que la pared y ocupan, en todo caso una posición muy separada de cada imagen o grupo de imágenes a la que hacen referencia. Según me explicó allí mismo un importante coleccionista de obra fotográfica, ello se hace para evitar distraer innecesariamente de la obra. El único inconveniente sería –quizá– tener que pasar por el "fisio" después de cada visita...

Leyendo una cartela © Valentín Sama

En relación a esta última imagen citada, me da buen motivo para hablar del estupendo contenido de las vitrinas que trufan la exposición. En una de ellas, impresiona ver un ejemplar original de la revista LIFE. En la página de la derecha, la fotografía del supuesto Cerro Muriano ocupa todo el ancho de la misma, y el artículo comienza hablando del medio millón de muertos de la guerra fratricida española, al tiempo que en la página de enfrente, a la izquierda, un anuncio para una suerte de fijador-brillantina masculino ocupa un espacio equivalente...

Impresionante la revista LIFE de la época: muerte y publicidad © Valentín Sama

Lo de las copias de época –hay una buena cantidad de ellas, por cierto– me lleva al tema de la iluminación. En la sala está muy lograda y el vidrio de museo antirreflejos empleado en el montaje de las obras hace maravillas para poder disfrutar de las mismas.

Sin embargo, en la sala de Fundación Telefónica, al igual que en otras muchas de diversas instituciones, a la hora de ajustar la intensidad de la luz a los aproximadamente 40 Lux recomendados para obra original de las características mostradas, parece que se recurre al pobre sistema de "darle al reóstato" de lámparas de incandescencia: el resultado es una temperatura de color de aproximadamente 2.850 K, muy amarillento-rojiza, que priva de ver con la calidad de tono adecuada tanto las imágenes monocromas como –muy especialmente– las de color.

En la era de las fuentes de luz de tipo LED, en las que se puede regular la intensidad de forma independiente de la temperatura de color, ya va siendo hora de que nuestras salas de exposiciones se adapten a los tiempos.


Solo por las pequeñas joyas de Anton Stankowski merece la pena la visita © Valentín Sama

Personalmente, me gustaría destacaros dos o tres grupos de fotografías. Por un lado las de Anton Stankowski, de la primera época de Leica. Una pequeña maravilla de composición y de juego de luces y sombras. Atención en general a la calidad preciosista de las copias de los autores de esta primera época, que se sentían obligados a demostrar que el negativo KB miniatura de 2,4 x 3,6 cm podía competir en calidad con los de formato medio.

Que ese tema preocupaba mucho en Leitz lo demuestra otro de mis paneles favoritos, que al no ser "obra de autor" podría pasar desapercibido: una muestra de las pruebas que en fábrica se hacían, de combinaciones de película y revelador, con anotaciones adicionales primorosas de cámara y óptica utilizada e incluso época del año y tiempo reinante. Un detalle: la belleza de las imágenes rivaliza con la de las de los mejores autores.


A cada uno, lo suyo: mi panel favorito. Pruebas de película y revelador
En la muestra: Verano, Leica IIIf, objetivo Summarit 50 mm a f/8-11, película ADOX KB 17
Revelador Rodinal
Fotógrafo Erich Angenendt

Muy interesantes, también, las que componen el panel acerca de las fases de construcción de cámaras y ópticas. Con una dramática iluminación de estudio –muy "de época"– algunas están realizadas muy obviamente con cámaras de banco y desplazamientos... a cada aplicación, su técnica...




Cada uno, evidentemente verá una muestra distinta y eso es bueno. Lo que en mi modesta opinión sería imperdonable, es no dedicarle al menos dos o tres horas a esta exposición. El catálogo por su parte, con un precio de 98 € queda un tanto "off limits", pero incluye alguna foto que no figura expuesta.



El documental acerca las formas de operar de distintos fotógrafos que trabajan o trabajaron con Leica –obviamente sin hacerle ascos a la cámara de gran formato– es tan interesante que el banco dispuesto al efecto se queda corto © Valentín Sama

(1) Existieron hasta 14 modelos de cámaras anteriores que empleaban película de 35 mm, pero no se fabricaron en gran serie

Pequeñas grandes mentiras: "100 años de fotografía Leica"

El carrusel mediático de PHotoEspaña ya está en marcha –¡20 años ya!– y una de las primeras grandes exposiciones que se puede visitar ahora mismo es la que se titula "Con los ojos bien abiertos: 100 años de Fotografía Leica", traducción casi imposible lo de "con los ojos bien abiertos" a partir de la expresión germana "Augen Auf"...

 Una vista parcial de la magna exposición © Valentín Sama

La exposición, mostrada ya en Berlín hace dos años, y ahora en el Espacio Fundación Telefónica, es total y absolutamente recomendable de visitar, por no usar el ya un tanto desgastado término de "imprescindible". Vaya eso por delante.

Ahora bien, ya desde hace un tiempo se me plantea una cierta duda acerca de la idoneidad para la tarea de algunas de las personas que constituyen los eslabones de la cadena del sin duda prolijo armazón que hace posible que una exposición como esta –o la de Lewis Baltz de la Fundación Mapfre, de la que hablaré brevemente después– se materialice para gozo de expertos e ilustración de los que lo son menos. Y ahí es donde puede haber algún que otro problema.


Un bonito y mucho menos conocido retrato de Oscar Barnack © Valentin Sama

Esta cronología acerca de los hitos históricos de la firma Leica contiene incorrecciones
© Valentin Sama

Así, en esta exposición sobre la Fotografía con Leica, en la cronología que figura casi nada más iniciarse el recorrido lógico, tras los retratos de rigor de Oscar Barnack, el creador del formato original Leica o "KB" (Klein Bild, o formato miniatura), mal llamado ahora "Full Frame", pronto dos suertes de "pústulas visuales" asaltan mis ojos.

En una de ellas, en el texto en español se lee: 1950: La Leica III es la primera cámara dotada con sincronización del flash. En ese momento, la compañía cuenta con 4.377 trabajadores.
Bajo ese texto, en inglés, se lee: 1950: The Leica III was the first Leica to feature integrated flash synchronization. By this time, the company had 4,377 employees.

 © Valentin Sama

El que lea simplemente el texto en español asumirá que –en 1950– la Leica fue "la primera cámara en estar dotada de sincronización para flash"... ¡claro, genial, que para eso era una Leica! Solo que la primera cámara de serie en gozar de ese avance fue la Ihagee Exakta VP... nada menos que en 1935, o sea, unos 15 años antes. Alguien se ha cuidado y ha traducido erróneamente... a favor de Leica.

La segunda "tachuela visual" es más seria, pues aquí no hay error de traducción aunque ésta sí que es mejorable: 2006: aparece la primera cámara con telémetro digital, la Leica M8. / The Leica M8 was introduced as the first digital rangefinder camera. Pues no señores y señoras de Leica: la primera cámara telemétrica digital fue –mal que les pese– la Epson RD-1,  de marzo de 2004. Aquí sí que hay un claro intento de arrime del ascua a la sardina, porque pensar en la ignorancia o el mero desprecio sería casi peor.

© Valentín Sama

El toque de humor –si es que existe– estaría en la fina interpretación posible de ese "was introduced as..." que si se quiere entender así, podría dejar entrever la propia falsedad de la afirmación, pues significaría más bien "fue presentada como la"...

En fin, la cuestión sería: ¿se le han escapado al comisario de la exposición Hahns-Michael Koetzle estos dos gazapos? El del flash tendría fácil corrección... el otro no tan fácil, pero también se podría corregir: "2008, aparece la primera Leica-M digital, la Leica M8".
¡Ánimo, Espacio Telefónica, que hasta el 10 de septiembre queda tiempo de sobra para corregir esos desbarres!

En Espacio Telefónica, calle Fuencarral, 3 Madrid

Inventando el "Cibacromo"

Haciendo un inciso, y a toro pasado, pero para que no digan que "me meto" solo con los de la expo de "Augen Auf", un tirón de orejas a los responsables de las cartelas (y catálogo) de la exposición de Lewis Baltz en la Fundación Mapfre (Bárbara de Braganza). Allí "la astilla visual" era ver descritas algunas obras en color del autor como... "Cibacromos". Así pues, como en inglés "pone" Cibachrome pues "pongo" Cibacromo. Pues no: Cibachrome era el nombre comercial de un proceso en color, que posteriormente pasó a llamarse Ilfochrome por cuestión de marcas registradas. Y por tanto no puede traducirse a "Cibacromo", ¡diantres! Los cromos nos los regalaban las profes como premio en la escuela en los años cincuenta del siglo pasado.
Si nos ponemos finos, habría que hablar de "Procedimiento de destrucción selectiva de tintes por la imagen argéntea". ¿Que es muy largo? Pues Cibachrome, amigos.


13.5.17

Polaroid cambia de propietario una vez más: ¿desenredando la maraña?

Un grupo de inversores, bajo la férrea mano de la familia polaca Smolokowski se ha hecho –desde el cinco de mayo pasado– con el 100% de las acciones de la firma Polaroid, hasta ahora –tras una maraña de diversos avatares– propiedad de PLR IP Holidings, LLC.

 Polaroid SX-70 Original. Instalación en BBAA © De la imagen Valentin Sama
"La Maraña"

Se da la interesante circunstancia de que Wiaczeslaw (Slava) Smolokowski, el "pater familias", tiene la mayoría de acciones de la compañía "Impossible Project", la que se encarga de producir el remedo de determinados productos de fotografía instantánea de la Polaroid original, y más concretamente los relacionados con los productos tipo "integral" (1) derivados de la Polaroid SX-70. De todos los que alguna vez han llegado a utilizar el producto Polaroid original es bien sabido, que los materiales ofrecidos por Impossible Project son de resultado muy poco satisfactorio, y además se comercializan con precios muy elevados.

El Sr. Wiaczeslaw (Slava) Smolokowski es un poderoso inversor que tiene importantes intereses en áreas tales como energía, biotecnología y propiedades inmobiliarias, siendo cofundador de la potente casa Mercuria Energy Group Limited.

Como ocurre siempre en estos casos, los responsables tanto de las firmas involucradas han publicado manifiestos en el sentido de que están "tan encantados de haberse conocido como de la transacción". Según han manifestado, las oficinas principales de Polaroid permanecerán en Minnesota, EEUU, al tiempo que "expandirán" las oficinas de Hong Kong con apertura de otras internacionales".

Una cámara-impresora ZIP © Polaroid


Recordemos que –en la actualidad– bajo la marca Polaroid se comercializaban entre otros productos las mini-impresoras ZIP con tecnología "Zink" (Zero Ink), cámaras-impresora Snap-Touch y cámaras-cubo Polaroid Cube+.

¿Qué es lo más interesante de todo esto a mi juicio? Pues ni más ni menos que a no mucho tardar (hablo de un año o año y medio) deberíamos saber si la pobre calidad de los productos intantáneos de Impossible Project se debía a no tener acceso a las fórmulas originales y solo a la maquinaria –lo que ha obligado a seguir un proceso de ingeniería inversa– o simplemente a que entre la muerte del material SX-70 original y su intento de resurrección, se perdió algún aspecto clave del "know how", del conocimiento humano.

Hablo de algo tan sencillo como por ejemplo que alguien en Polaroid sabía que la gelatina "X" había que comprársela a "Mr. Joe Norandonman" y no a otro, porque es la que "funcionaba". Y eso, la pérdida de conocimiento humano, es lo que representa una tragedia y no hay solución para ello por mucha pasta que hay por medio.
  1. Aquellos que no necesitan una separación manual del negativo del positivo por parte del usuario

8.3.17

¡Adiós, Popular Photography!

La noticia es de hace pocos días: el numero de marzo-abril de 2017 de la revista norteamericana Popular Photography será el último en llegar a los kioscos antes de echar el cierre. Y en ese cierre le acompañará la publicación hermana "American Photo", al tiempo que ya no se actualizará contenido alguno a las versiones web de ambos medios (1).


La primera portada de Popular Photography mostraba algo bastante rompedor para mayo de 1937: una mujer saliendo de la ducha...

Personalmente lo siento, no ya por el tema tan manido reflejado en otros sitios web del sector –la mayoría de cuyos responsables probablemente jamás se han rascado el bolsillo para comprar un ejemplar– sino porque siempre tuve una fuerte vinculación con el medio, al tiempo que llegué a conocer en persona a algunos de sus columistas.

Hacia 1962, en España solo era conocida prácticamente la revista Arte Fotográfico (AF), muy dedicada a mostrar los trabajos de concursística, si bien también ofrecía secciones interesantes, que los jóvenes aficionados como yo, nos "bebíamos" cada mes. Y un buen día, en un céntrico pasaje de Zaragoza, hoy convertido en tienda de ropa, descubrí una extraña publicación fotográfica, que ya desde la portada –recuerdo que eran unas copas de vidrio, todo en color rojo– ofrecía algo totalmente distinto a lo que se mostraba en Arte Fotográfico.

De alguna manera, quedé obnubilado, me rasqué el bolsillo y me gasté la mitad de la paga de un mes (¡qué tiempos!) en aquel ejemplar. Solo había un "pequeño" problema: todo estaba en inglés, y yo no sabía ni papa del idioma, si bien sí que sabía alemán.

 Los anuarios –que, aparte de algo de pubicidad importante en desplegables– solo llevaban porfolios seleccionados, eran bastante interesantes, y mostraban un tipo de fotografía poco visto en publicaciones españolas... y no lo digo por la portada de este de 1977.

De alguna manera –y sin despreciar todo lo aprendido desde los años cincuenta en AF– inicié un doble aprendizaje autodidacta, de fotografía y del inglés, idioma este que nunca estudié en otro lugar alguno. Desde entonces, compré regularmente Popular Photography hasta aproximadamente 2001 . De hecho llegué a ser suscriptor, pero hube de cancelar la suscripción, ya que la revista venía desde EEUU en un sobre abierto, y llegué a la conclusión –me llegaba bastante más tarde que a los kioscos– que "compartía" la suscripción con uno o más de –a la sazón siempre eficientes, en escaqueo– funcionarios de Correos.

A través de las estupendas secciones de  mi amigo Ed Meyers, de Cora Wright Kennedy, de Norman Goldberg y de otros geniales columnistas, aprendí desde a revelar diapositivas en color a protocolizar pruebas técnicas, pasando por muchas cosas más.

Siempre se criticó que Popular Photography llevaba muchos anuncios –casi el 30% de las páginas– pero ¡qué lujo para soñar en una España bastante gris todavía! A través de esos anuncios y por los caminos más extraños (2) adquiría mi primer Spiratone 135 mm f/2,8 para Miranda, un fantástico Vivitar 55-135 mm y también un OM-Zuiko 18 mm f/3,5 que todavía conservo.

 Uno de los últimos ejemplares que adquirí.

Las causas para el cierre son al parecer el declive en la circulación –de un millón de ejemplares al mes había caído a unos 320.000 (3)– la baja inversión publicitaria y unas páginas web no muy bien gestionadas, además de –claro está– un modelo de publicación obsoleto hoy en día.

En todo caso, Popular Photography siempre seguirá en el corazoncito de aquel adolescente, hoy "viejo profesor", ya que probablemente, a través de sus columnistas, fue mi mentora.
En otro orden de cosas, si estabais tentados de hablarme de revistas tales como "Nueva Lente" o de "Photovisión"... si me animo, otro día os hablaré de esas –en mi opinión– sobrevaloradas publicaciones. 
  1. Se ignora si –al igual que ha ocurrido con la difunta "Quesabesde", se desconectará el servidor, quedando inaccesibles todos los contenidos anteriores.
  2. En aquella época no se podía traer nada fotográfico de EEUU, por correo, sin una licencia de importación.
  3. La más baja de esas cifras sería un sueño inalcanzable para la más exitosa de las revistas fotográficas españolas, que no habrían pasado –en principio, pues mantienen secretas las cifras reales–  de los 15-22.000 ejemplares mensuales.




1.3.17

Ferrania P30: en sus puestos, listos...

Film Ferrania ha puesto en marcha su reloj de cuenta atrás para la activación de la puesta en marcha de ventas de su versión "Alpha" de la nueva película negativa en blanco y negro de 80 ISO, P30.



A través del enlace, podéis seguir esa cuenta atrás. En principio parece que "la cosa" sería hacia el día 13 de este mismo mes de marzo.
Actualización a día 13 a las 6h: el plazo se ha postpuesto al día 15 al mediodía

22.2.17

Rebajas fulgurantes: ..."pon tus barbas a remojar"

El anuncio, cara  la feria CP+ de Yokohama de las nuevas ópticas de Sigma 135 mm f/1,8 DG HSM, 14 mm f/1,8 DG HSM y –en menor grado– la 24-70 mm f/2,8 DG OS HSM, todas ellas de la afamada serie "Art", ha provocado al parecer una rápida acción en Zeiss –casi de tipo "enema"– pues tan solo horas después de esa presentación, ha anunciado una importante reducción de precio en referencias de su catálogo que se verán más o menos directamente afectadas por los nuevos objetivos de Sigma.


Objetivo Zeiss Distagon T* 15 mm f/2,8 © Zeiss


En EEUU las descuentos anunciados son los siguientes:

Zeiss Distagon T* 15 mm f/2,8 ZF.2 (Nikon): 950 dólares
Zeiss Distagon T* 18 mm f/3,5 ZF.2 (Nikon): 400 dólares
Zeiss Apo-Sonnar T* 135 mm f/2 ZF.2 (Nikon) 625 dólares

¡Y eso antes de que se hayan hecho públicos los precios de los nuevos Sigma, ni su disponibilidad! Es de entender que para la montura Canon se produzca una rebaja equivalente. No obstante, la razón para la que se haya reaccionado tan rápidamente para la montura Nikon puede tener un fundamento adicional: el avanzado sistema de control electromagnético del diafragma de los objetivos Sigma en montura Nikon, frente al más bien obsoleto mecánico tradicional que mantienen la propia firma y otras para la mayor parte de sus objetivos en esa montura.

Ello, dicho sea de paso, nos puede dar una ligera pista acerca de los famosos márgenes, que el sector se cuida muy mucho de se conozcan. En España, de momento, no hemos observado movimientos en este terreno.

Fuente: Nikon Rumors

20.2.17

El World Press Photo, de nuevo

Creo recordar que –para esta edición del 2017– los organizadores de este concurso, patrocinado por Canon, hubieron de cambiar las reglas para evitar los follones típicos de quítame allá un retoque u otro.
Debo decir que se me da un ardite ya si las fotos están retocadas o no, y me aburre el cansino argumento de "Ansel Adams [y otros] ya lo hacían en el cuarto oscuro", argumento que –cusiosamenre– a veces suelen emplear los mismos que critican al ahora "infamous", Steve Mcurry.

Pero al grano: de la ciertamente impactante foto obra de Burhan Ozbilici, realizada en los instantes posteriores al asesinato del embajador ruso en Turquía, Andrei Karlov, lo que me intriga es un detalle técnico-estético.

©  Burhan Ozbilici

De lo que os hablo es del brazo, pero sobre todo el dedo índice de la mano izquierda del asesino, que se me antoja –en la imagen– anormalmente largo. Los datos oficiales de cámara, son claros: Canon EOS 5D Mark III, 1/250 s y f/ 5 a 1.600 ISO. Puesto que la focal citada es de 58 mm, debió de hacerse la toma quizá con un zoom polivalente del tipo 24-70 mm.

Pero insisto: ni ese brazo ni ese dedo –ni la forma de este– son normales. ¿Se han alargado en postproducción para añadir dramatismo al gesto? Si es así, se pasaron un poco...

Queriendo "pensar bien", durante un tiempo –antes de ver los datos oficiales– pensé que se podía haber hecho la toma con obturación electrónica y que la lectura del sensor para la misma hubiese provocado el efecto... pero no parece ser el caso.

También pensé que la toma podría haberse hecho mediante un teléfono móvil y de ahí la deformación... pero tampoco parece tratarse de ese fáctor técnico.

¿Habéis leído al respecto algo que no haya visto yo

8.2.17

Antes de fin de año: JCH Street Pan 400 en formato 120

Para los lectores de Albedo Media, la película JCH Street Pan 400 ya es bien conocida, tanto por el seguimiento que se le ha hecho desde un principio a esta iniciativa the Bellamy Hunt como por la amplia prueba realizada a esta nueva presentación de la particular emulsión superpancromática originaria de Agfa Gevaert.

 ¿Habrá una versión en formato 120 de la JCH Street Pan 400? © Valentin Sama
Ofrecida originalmente solo en formato 135-36, el éxito de esta película ha excedido de hecho las expectativas de Bellamy Hunt, que ha visto agotados los stocks de la primera colada casi medio año antes de lo previsto. Ahora, la noticia más reciente es que –mientras se elabora en Bélgica una nueva tanda de la película– ese éxito y la demanda de los usuarios ha hecho que Bellamy se lance a la producción de la misma película pero ya en formato 120.

Al igual que se hizo con la JCH Street Pan 400 en formato 135-36 la financiación se realizará bajo la modalidad de pre-venta, tratando de mantener el precio lo más bajo posible. La idea sería que estuviese disponible "antes de fin de año"...pero queda mucho año.

 Rendimiento –de color a escala de grises– de la JCH Street Pan expuesta a 400 ISO © Valentin Sama

Existen publicadas ditintas pruebas –eso que ahora viene en llamarse "reviews"– en otros medios, y todos destacan y alaban el carisma y notable contraste de esta emulsión. Por mi parte, me permito discrepar elegantemente y opinar que la sensibilidad real de la JCH Street Pan 400 está más cerca de los 200 que de los 400 ISO, y que expuesta a índices (IE) de entre 200 y 320 es cuando brilla en todo su esplendor de finura de grano y extensa gama tonal.

Esa gama tonal se ve extendida por la sensibilización espectral de esta formulación –en su origen concebida para vigilancia gubernamental– que le permite "penetrar" un poco tanto en el espectro UV como IR

Fuentes: propias y  The Phoblographer

7.2.17

¡Adiós, Lino Manfrotto!

Según noticias que me llegan de Italia, el pasado cinco de febrero habría fallecido a la edad de 80 años– Lino Manfrotto, el fundador de la compañía que lleva su apellido.

A la derecha, un joven Lino Manfrotto © Manfrotto

Desde sus orígenes en los años sesenta del siglo XX como fotorreportero para un periódico local en Vicenza, Lino trabajó en el garaje de su casa produciendo pequeños accesorios para sus amigos hasta construir el emporio que lleva su nombre, haciendo que la marca Manfrotto sea la referencia con la que se compara cualquier otro trípode –el primero lo lanzó en 1974– o accesorio para estudio e iluminación.

Desde 1989 la empresa pasa a incorporarse al grupo inglés Vitec Group, especializado en "broadcast" y fotografía, y se incorporan productos tales como bolsos fotográficos y paneles de iluminación LED, siempre con el sello de Manfrotto: calidad, originalidad y buen diseño.

En la actualidad, la empresa exporta el 95% de lo producido por los 735 empleados de sus dos fabricas, y ello a través de nueve filiales a nivel internacional. Entre otras firmas, Manfrotto controla Avenger, Colorama, Gitzo y Lastolite.

Interior de una pequeña parte de la librería. © Librería Bassano

Pero la fotografía no era el único interés de Lino Manfrotto: tras una cuidadosa, respetuosa y larga restauración, consiguió mantener en marcha la librería "La Bassanese", originaria de 1935, si bien no es menos cierto que tras adquirir la licencia para la misma.

La cosa tenía su importancia para Lino Manfrotto; estaba interesado en poder residir en el edificio "Palazzo Roberti" en el centro de la localidad Bassano di Grappa, y un vínculo de dicho palacio con el Ministerio de Bienes Culturales establecía que la primera planta del edificio debía seguir cumpliendo sus funciones como librería. Lino invirtió todo lo necesario en la restauración y mantenimiento y responsabilizó a sus hijas Lavinia, Lorenza y Veronica de la gestión de la librería.

Fuente: Il Sole 24 Hore